OLORES Y MEMORIAS


Junio 20 de 1996


Hay olores de olores.

Algunos son cómplices

de secretos pecados

otros, inocentes recuerdos

de tardes familiares.


Tal vez el chocolate humeante

tiene en su aroma

la dulce mirada de mi abuela

y el sudor impúdico del cuerpo

me trae el recuerdo de una grata

escapada dominguera.


Una calle con cadmias florecidas

no es otra cosa que las tardes

venteadas de mi Cali,

y el sudor blancuzco de un caballo

se funde en mi memoria

con la tarea campesina de mi padre.


El olor de santidad

no lo sentí nunca, por ejemplo,

aunque las monjas insistieran

que era muy frecuente

a la hora de la muerte.


El aroma de las rosas del jardín

resulta calmante y refrescante

como el pan recién horneado

que anuncia que hay algo de comer.

A humedad me huele

lo caduco

y a mango verde

la  fresca juventud

porque hay algo que huelo

de seguro

y es que ya me llega

la vejez


Tu me hueles a amor

a sábanas revueltas

y a leche hervida,

a manjarblanco fresco,

huele el dulce recuerdo

de mi madre.


Mis hijos

me olieron a esperanza

con sus pañales sucios

y sus llantos

ahora me huele

y me duele ese recuerdo

cuando se hacen mayores

oliendo a adolescencia apresurada.


Que raro ...

yo no sé a qué huelo

ni cómo me huelen

conozco poco

mis propios humores

mis propios recuerdos

sólo son los olores

almacenados gota a gota

en frascos

como esencias de vidas ajenas.

Poesía